Una encrucijada estratégica

Por Leti Zia y Virginia Go

caracol1. Alrededor de la discusión sobre la “unidad burguesa” creemos que centralmente se da alrededor del acuerdo en aplicar el ajuste y una salida ordenada del fin de ciclo kirchnerista, pero que es a la defensiva por parte de la burguesía, porque “más que el amor los une el espanto”. No los unen grandes acuerdos estratégicos (con respecto al “próximo” modelo), sino el espanto a que por la relación de fuerzas entre las clases en Argentina, el movimiento obrero que viene profundizando la ruptura con el Gobierno “resista” el ajuste para no perder sus conquistas y emerja de forma más decidida en la escena nacional. Este fin de ciclo es particular ya que llegamos con la clase obrera como actor clave de la escena nacional, y mejor subjetivamente, sin derrotas encima. La unidad burguesa coyuntural no es un compartimento estanco, irrompible, menos en una semicolonia con un régimen político estructuralmente débil. Esto abre la hipótesis, a la cual tenemos que estar más abiertos, a que veamos más crisis políticas nacionales que se pueden abrir por los hechos de la lucha de clases, como vimos en Gestamp por unos días. El elemento que juega a favor nuestro en este sentido es “el adelantamiento de las elecciones”, que lleva a las distintas variantes burguesas a roces de todo tipo y crisis al interior del kirchnerismo, que está en una especie de “guerra de guerrillas” usando armas de doble filo entre sus propios candidatos.

2. En este marco la clase trabajadora ya empezó a dar respuestas al ajuste: 1) a nivel de masas cuando es en frente único con la burocracia, como la huelga docentes en Buenos Aires y el 10A; 2) de vanguardia cuando la burocracia no lucha, caso emblemático Gestamp, donde en gran parte pesa la influencia de la izquierda en general, y del PTS en particular. Junto con el pequeño (pero para nosotros importante) fenómeno de “militancia obrera” que vimos centralmente en la zona norte, y que fue el protagonista (junto con y ligado al PTS) de la jornada por Las Heras, del paro del 10A, de los ESC y de diversos conflictos en varias provincias además de en la PBA (Liliana en Rosario, Valeo en Córdoba, etc), que muestran la predisposición de un sector del movimiento obrero a enfrentar el ajuste, y a hacerlo organizado con la izquierda en general y con el PTS en particular (VW, Shell, Acero Zapla, Donnelley, Lear, Cerámica Neuquén). Dentro de este fenómeno de luchas de vanguardia, hay ejemplos anticipatorios y paradigmáticos para pensar la emergencia “más espontánea” del movimiento obrero con sectores avanzados que giren a izquierda y/o hacia posiciones de independencia de clase como son Valeo y Calsa. En este sentido es importante la política de ESC, que en Norte nos sirve para “blindar” la zona y más directamente para la lucha de clases, y en Oeste en su versión más “preparatoria” para confluir cuando surjan. La excepción a estas dos tendencias fue la lucha docente en Salta, que fue una enorme huelga de masas, por fuera de la burocracia.

3. La burocracia atraviesa y profundiza una crisis de “hegemonía”, osea aplica más el método de la coerción (apoyados en la dictadura patronal), que del consenso (que tenemos que estar atentos a ver si un sector de la burocracia no se ubica más en ese sentido, para pararse como mediación). Dirige por la fuerza de los hechos, pero no convence. El ejemplo paradigmático es el SMATA, que mantiene a la base “a raya”, pero no los puede movilizar contra los “infiltrados”. Las dos tendencias del punto 2, muestran dos cuestiones: 1) que es evidente que existe predisposición a pelear y a enfrentar el ajuste en la clase obrera: las bases presionan pero sin radicalizarse aún, pero lo que no podemos ignorar es que la burocracia sigue siendo aún su dirección (aunque con crisis de hegemonía), y es a la vez el principal límite para transformar esa predisposición, esa “declaración de intenciones” de base (especialmente el 10A), en un enfrentamiento activo con la burguesía. Por eso la consigna de que “vamos por los sindicatos” se vuelve más real (como la que sacó un sector de los trabajadores de Gestamp por ejemplo, en medio del conflicto), menos propagandista, porque son conclusiones que deja la lucha de clases para la vanguardia, que tiene que pelearla en sectores de masas. Por eso, tomando lo que discutimos en el plenario en relación a ver cómo está preparado el movimiento obrero en esta situación (para desde ahí pensar nuestra propia preparación), tenemos que definir que el problema central reside en su dirección. Y es sobre esta contradicción sobre la que tenemos que actuar como partido. 2) La combinación de ruptura con el peronismo, votos al FIT, sentimiento antiburocrático extendido, acumulación del PTS, y experiencia en la lucha de clases hace a que se nos abra la posibilidad de empalmar con nuevos sectores incluso en gremios cada vez más “de ellos” que “nuestros”, como el SMATA y petroleros. Este fenómeno explica también en parte la campaña macartista y pasada de la relación de fuerzas de Pignanelli y el SMATA.

¿Por qué la burocracia no puede generar un “nuevo conformismo”, entendido como nuevo consenso? Porque está a la defensiva porque la atacan dos movimientos: por derecha (unidad burguesa para el ajuste, que va contra su propia base) y por izquierda (ejemplos de resistencia obrera a la crisis, sentimiento antiburocrático extendido, simpatía con el FIT en el marco de un proceso de ruptura con el gobierno, inserción y acumulación de la izquierda y el PTS). Otro elemento novedoso es que la lucha de clases demostró que las brechas por arriba no sólo se pueden abrir entre la burguesía, sino también para la burocracia. Por eso esta responde desde al “estilo SMATA”, pasando por las respuestas “estilo STIA” (pidiendo el 40% y explicando que esa ubicación es parte de “combatir mejor a los zurdos” contra el método facho de Pignanelli) hasta Baradel o Moyano (que buscan mecanismos de consenso). El partido actúa, a veces al mismo tiempo, entre el frente único obrero con la burocracia (con Moyano, Baradel) hasta en luchas de vanguardia duras y aisladas con enfrentamiento con la burocracia (SMATA). Esto es absolutamente novedoso para nosotros como partido.

4. En este marco, las conquistas obtenidas con nuestra “acumulación originaria” en el movimiento obrero, se combinan con la conquista del FIT y nuestros parlamentarios, que en Gestamp y en otros conflictos la utilizamos como una conquista política al servicio de la lucha de clases, que preanuncia y da forma concreta a nuestro proyecto de partido revolucionario de vanguardia con influencia de masas, de la lucha de clases, pero también, y a su vez, nos permite actuar más como partido político desarrollando el frente único democrático y usando las tribunas de denuncia del FIT (sin obviar las contradicciones de que Gestamp no fue nuestra estrategia).

5. El PTS y su proyecto de construcción de un partido leninista de combate. Unidad burguesa coyuntural que se puede romper por la lucha de clases; gobierno estratégicamente débil al igual que el régimen que no tiene un recambio claro; ruptura con el peronismo en sectores de masas de la clase obrera; tendencias económicas que preanuncian nuevas crisis (aunque no sean catastróficas); crisis de hegemonía y defensiva de la burocracia sindical; el fenómeno político del FIT. Sobre estos fenómenos, a grandes rasgos, son sobre los que actúa e interviene el PTS como partido, y que a la vez potencian y dan fortaleza a nuestra política, cuando logramos que empalme, que se fusione, con un sector de la vanguardia obrera.

Al intervenir sobre ese fenómeno y apoyándonos en lo más avanzado que da, pudimos mostrar –a veces con acciones concretas como los piquetes del 10A, Las Heras, Gestamp, etc-, y ligado a la agitación, aspectos de nuestro programa, que a la vez fue tomado por un pequeño sector de obreros avanzados alrededor de causas concretas, lo que nos permite hacer más clara nuestra estrategia de construcción de partido por un lado (obreros revolucionarios que se ligan a sectores avanzados y a través de ellos a sectores de masas, buscando su dirección) y nuestra tarea de moldear, de “izquierdizar” a sectores de masas, ganando hegemonía sobre los sectores medios. ¿Cuál es la encrucijada? La clave para ganar esa “hegemonía” -cuando la situación se radicalice y la clase obrera pueda jugar ese rol a nivel de masas- dando hoy pasos concretos, pasa por nuestra actuación como partido político revolucionario: en dos sentidos: 1) generar militancia obrera alrededor de “grandes causas”, que aún depende mucho de nuestra predisposición subjetiva a conquistarla; 2) como parte de las conclusiones estratégicas centrales del último ascenso, actuar más como partido, poniendo a disposición todas nuestras conquistas para llevar adelante “grandes empresas”, con una estrategia de hegemonía obrera, uniendo la lucha de clases a las demandas democráticas (como la denuncia a las multinacionales, la absolución de los petroleros, o que los funcionarios ganen como una maestra), para ganar la opinión pública (sectores medios) para las causas obreras. Tenemos la tarea en este fin de ciclo de dar pasos en que la clase obrera logre hegemonía sobre la pequeño-burguesía, en “formar su pensamiento, forjar su voluntad”, (como decía Trotsky en “A dónde va Francia”) que en Argentina es la que “inclina la balanza”. A diferencia del ascenso anterior, hoy no existen estrategias guerrilleras con peso que con su acción en los ‘70 derechizaban a los sectores medios, y rompían la posibilidad de conquistar hegemonía obrera, y de esa forma se bloqueaba la relación entre vanguardia y masas. Ahora no existen -por el momento- grandes mediaciones; existe el FIT, y en especial el PTS, como su ala izquierda, que tiene, cuando actúa como partido político buscando el frente único y ligándose a los sectores avanzados, vocación de masas, la intención de construir estratégicamente jalones de hegemonía obrera. A futuro y si vamos hacia escenarios de emergencia y/o ascenso obrero, esto debilita las condiciones para que la burguesía recurra a una versión Triple A del siglo XXI, como se dió en los ’70, aunque si las condiciones lo requieren, desde ya lo van a hacer. Nuestra preocupación estratégica tiene que estar puesta también en cómo debilitar esas condiciones para que la clase obrera y su partido revolucionario lleguen mejor preparados al próximo ascenso, y evitar cometer así los errores que cometió el centrismo en aquel momento.

El Congreso del PTS y toda su militancia reflexiona estos días acerca de cómo hacer política en esta situación, avanzar en las tareas preparatorias y superar las contradicciones y obstáculos que nos presenta nuestro presente.

Categorías: Partido | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Una encrucijada estratégica

  1. juan

    Muy interesante el post y el debate, para complementar queria decir que
    Hay un “principio de desborde” a la burocracia sindical (10A en la pana y luego gestamp fue el inicio) que hoy se desarrolla en dos gremios claves, que se manifiestan de forma diferente.
    Por un lado FOETRA telefónicos de capital y también la alimentación.
    En el primero con asambleas masivas que rechazan el acuerdo (a pesar de su conducción) y en el segundo con la burocracia que está obligada a ir (un poco) más allá de sus objetivos por el temor de que en la pelea paritaria, se afiance un ala izquierda encarnada por la emblemática Kraft como también en Pepsico Stani y las internas independientes.
    El primero se manifestó mas “por abajo” el segundo mas “por arriba” (con la reubicación de Daer).
    Es decir el SMATA y la crisis que marco GESTAM (patota) no es norma sino más bien excepción.
    Lo que hace común a los tres ejemplos (telefónicos, alimentación, SMATA) es que (como bien dicen) la burocracia no puede generar un “nuevo conformismo”.
    O el PTS avanza en ocupar el espacio logrado en la “superestructura” con el más de millón de votos, en un proceso de ajuste contra los trabajadores. O estaremos destinados a una batalla (de desgaste y arrinconamiento) marcada por los ataques macartistas permanentes (por parte de la burocracia las empresas y el gobierno), que instalen (por la negativa) que el “gran problema nacional” es la “infiltración de la izquierda” en las fabricas.
    La mejor respuesta a este ataque macartista es una ofensiva política en todos los terrenos. Para realizar esta empresa, el PTS tiene (como dicen) una “acumulación originaria”, es decir una vanguardia político -sindical (en fabrica y estudiantil) que está llamada a pelear la “opinión pública” de sectores de masas.
    Pese a que tenemos algunos (pocos) años encima de militancia, los desafíos y problemas a resolver son ABSOLUTAMENTE NUEVOS. Esto de lograr que los revolucionarios logremos en la clase obrera (y sectores de masas) “formar su pensamiento, forjar su voluntad”, hoy más que nunca es más concreto, necesario y vital.
    La base electoral del FIT aun contiene una “identidad débil” pero que al calor de cada ataque patronal (junto a la burocracia y el gobierno) nos tiene que permitir afianzar una identidad política de “izquierda” en sectores de masas. Un problema completamente nuevo, ya que las experiencias pasadas de parlamentarios de izquierda (IU) no han sido más que expresiones inorgánicas de “malestares políticos” de sectores de masas.
    El FIT y el PTS expresan una experiencia de la sectores de la clase obrera y de masas con un “neodesarrollismo” (modelo k) que se agotó, “modelo” que vino a responder a una nueva relación de fuerzas (19 y 20 de dic) y que los trotskistas supimos aprovechar de forma orgánica en batallas parciales (Brukman, Jabon, Mafissa, Kraft, Lear, gestamp). No llegamos con las manos vacías, pero es más necesario que nunca empuñar nuevas armas.
    Hoy más que nunca necesitamos “formar pensamiento y voluntad” (como dicen) en sectores de masas para poder construir un gran partido de combate, que logre “hegemonía” en sectores de masas, obrera y de izquierda. A cada gran problema nacional una respuesta politica de la izquierda anticapilatista y obrera que moldee un nuevo sentido comun en sectores de masas.
    ahi tenemos la clave, partir de lo acumulado, como platafroma, que nos permita dialogar y educar en base a batallas concretas a sectores de masas.

    • La hija del viento

      Lo interesante de pensar la fórmula de Trotsky de “forjar su pensamiento, (para) forjar su voluntad”, es que requiere de un Lenin para combatir nuestro propio “Izquierdismo”: “La tarea inmediata de la vanguardia consciente del movimiento obrero internacional, es decir, de los partidos, grupos y tendencias comunistas, consiste en saber llevar a las amplias masas (hoy todavía, en su mayor parte, soñolientas, apáticas, rutinarias, inertes, adormecidas) a esta nueva posición suya, o, mejor dicho, en saber dirigir no sólo el propio partido, sino también a estas masas, en la marcha encaminada a ocupar esa nueva posición. Si la primera tarea histórica (atraer a la vanguardia consciente del proletariado al Poder soviético y a la dictadura de la clase obrera) no podía ser resuelta sin una victoria ideológica y política completa sobre el oportunismo y el socialchovinismo, la segunda tarea que resulta ahora de actualidad y que consiste en saber llevar a las masas a esa nueva posición capaz de asegurar el triunfo de la vanguardia en la revolución, esta segunda tarea no puede ser resuelta sin liquidar el doctrinarismo de izquierda, sin enmendar por completo sus errores, sin desembarazarse de ellos.”. Combatir nuestra propia “enfermedad infantil” es la tarea de estos días; y en eso anda nuestro (humilde) Lenin (de la talla del presente pero con vocación de futuro). -Mañana la seguimos-.

  2. FC

    Muy interesante, disparador. Me quedo pensando dos cosas: por un lado, la relación entre la “identidad débil” del voto al FIT, pero el peso objetivo que tiene el millón 200 mil votos; es decir, como dice Juan, la necesidad de encontrar las mil formas de lucha (los MECANISMOS) para que el PTS (y las ideas) ocupe el espacio ganado en la superestructura, para no ir de desgaste en arrinconamiento y viceversa. La discusión en general, me parece, “arrancó antes”: el 27F, y el 1 de marzo en el discurso de CFK de la asamblea legislativa. Desde entonces, no hace sino desarrollarse. Por otro lado, Lenin señala que la primera tarea histórica era inviable sin aplastar ideológica y políticamente al oportunismo. Sin duda, todas las formas de lucha política con competidores centristas tendrán que desarrollarse. Por último, hace poco discutíamos en alguna reunión, a propósito de un comentario de un compañero nuevo (“el PTS es la conducción del FIT” dijo), cuál es el verdadero peso del PTS en el FIT. Si bien, creo, como ala izquierda le da el “tono” al frente, es decir, el FIT es el tipo de FIT que es, y se viene ganando las macarteadas y ataques que se viene ganando, porque tiene un componente combativo y proobrero que innegablemente le marca el PTS. Sobre ese desarrollo se puede hacer la diferencia: hay que transformar la dirección “espiritual” del FIT en dirección material, es decir, superestructural.

  3. Dos o tres cosas. Ayer charlábamos Pato me señalaba que el espanto que los une, por lo que ponemos en el post, es más pragmático y está dado más porque económicamente todo andaba más o menos bien, y seguían ganando, por lo que no es negocio para la burguesía ser opositora. Puede ser en líneas generales, me quedé pensando eso, sobre todo porque escribimos antes de que se ratificara el fallo de Griesa. Pero ahora cambia el panorama y hay que pensar efectivamente si, como señala Esteban Mercatante acá http://puntoddesequilibrio.blogspot.com.ar/2014/06/las-implicancias-de-la-decision-de-la.html), la burguesía local va a presionar para una nueva devaluación, lo que puede abrir brechas por arriba, o se va a mantener el cierre de filas. Con la crisis con el fallo en el medio, el celebrado retorno a los mercados y la estabilidad cambiaria que conquistaron evidentemente puede ponerse más complicada, aunque todavía tengan tiempo para capear la crisis un poco, estirar los plazos, pagar una parte y tirar la pelota para adelante. Hay que ver hasta dónde afecta la crisis a la economía real, ligado al problema de la posibilidad de una nueva devaluación, más inflación, y eso a la reapertura de las paritarias.
    El otro gran interrogante es cómo va a afectar eso al movimiento obrero y si puede ser un factor de freno más bien conservador, o el gigante ha despertado y no se puede ya contenerlo. Ahí tengo dudas, aunque me inclino más por lo segundo. En relación a eso, ayer nos comentaban que luego del empezaron a escucharse voces de la burocracia diciéndole a los laburantes que ahora iban a tener que aguantar los trapos, no hacer quilombo, porque se ponía más difícil la situación económica y los buitres asechan. Puede ser que usen ese discurso para contener, pero ya todo está medio entrado en calor, y las paritarias cerraron muy a la baja, pero es para pensar.
    Otra duda, no está jugando la burguesía yanqui en la interna hacia el 2015 no contentos con la ortodoxia liberal del “marxista” Kicillof? Ayer leía que a Massa lo invitaron los empresarios petroleros -gente poco inofensiva si las hay- de Silicom Valley a una reunión en Houston.

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